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viernes, 12 de diciembre de 2014

CIUDADES QUE DEJARON HUELLA EN LA HISTORIA (MESOPOTAMIA Y EGIPTO.)

La ciudad, la ciudad ha sido un concepto que ha acompañado al ser humano desde su comienzo en la Historia, con los sumerios, hasta hoy en día. Pero en este largo camino el mundo ha visto ciudades que han dejado huella, por ser muy grandes, o muy bellas, bien, ¡Vamos a ello!


Babilonia.
La ciudad legendaria no podía faltar en esta entrada. Como ya hablamos antes de ella, fue majestuosa, grandiosa, y la de las más grandes. Como ya se habló antes esta ciudad alcanzó su cuota de mayor prosperidad durante el reinado de Nabucodonosor II, que la convirtió en la capital del mundo.

Construyó grandes proezas, que ahora enumeraremos.
1. Palacio Real: Tenía cinco grandes patios, un salón del trono con bellos ladrillos cristalizados de un efecto mágico, pero este palacio sobresalía por poseer una de las maravillas del mundo antiguo, Los Jardines Colgantes.
Palacio Real con los jardines colgantes.
2. Puerta de Ishtar: Fue la entrada principal a la ciudad, hecha en su totalidad con ladrillos cristalizados, fue tan grande que al pasar por ella uno se sentía ridículo. Llevaba talladas imágenes de leones y dragones, hechas con oro y plata.
Reconstruida puerta de Ishtar.
3.La torre de Babel: el gran zigurat de Babilonia, con más de 100 metros, fue uno de los más altos edificios del mundo en aquella época, estaba dedicada al dios Marduk, y era el epicentro de las grandes  fiestas de Año Nuevo de Babilonia.
La torre de Babel.
3. Palacio de Verano: estaba colocado en las afueras, servía para mantener al rey alejado del bullicio y el ajetreo de la ciudad. Tenía grandes jardines y maravillosas salas, para ser el perfecto lugar de recreo.

4. El gran puente: Atravesaba el Eufrátes, que dividía a la ciudad en dos partes. Media más de un kilómetro, y tenía 10 metros de ancho.
Palacio de Verano y puente del Eufrátes.
Además de esto Nabucodonosor también construyó un túnel subterráneo que cruzaba el río, fue el primero de este tipo.

Se estima que la población de Babilonia pudo ser de cerca de 1.000.000 de habitantes, la mayor ciudad de toda la Antigüedad.


Nínive.
-"Ciudad grande sobremanera, de tres días de recorrido".

Creo que con eso se ha dicho todo. Nínive fue la floreciente capital del antiguo imperio asirio, una ciudad magnífica, majestuosa, grandiosa, que durante muchos siglos siglos estuvo en guerra con Babilonia, por ser el baluarte de refinamiento, riqueza y poder de Mesopotamia. Pero en el siglo VII a.C Nínive había ganado esta guerra.
Plano de Ninive en el siglo VII a.C
Nínive es antiquísima, fue fundada en el 1800 a.C (aprox.) y en un principio no fue muy relevante, pues, en aquella época Asiria tenía su capital en Assur, otra gran ciudad. Pero en el siglo VII a,C Senaquerib, convirtió a Nínive en su gran capital, con anchas avenidas, plazas, jardines, templos y palacios.

La Nínive del siglo VII a.C.

Pero en Nínive había un edificio que resaltaba sobre todos los demás, el palacio real, en su época era el palacio real más grande del mundo, por eso era llamado "el palacio sin rival". En él se almacenaban los textos más relevantes del mundo, esta famosa biblioteca real sería recordada como, "la biblioteca de Nínive".
Palacio sin rival.

Interior del palacio sin rival.
En su edad de oro, la ciudad se extendía 50 km a lo largo, y 20 a lo ancho, superando los 200.000 habitantes, siendo así la ciudad más grande del mundo. Magia, sofisticación y lujo, esto era Nínive. Pero el esplendor de Nínive fue efímero, apenas a la muerte de el último gran rey asirio, Asrbanipal, el imperio asirio cayó en decadencia, y los babilonios arrasaron con el imperio asirio y devastaron su brillante capital, parece ser que al final Babilonia le ganaría la guerra a Nínive.


Persépolis.
La ciudad de los palacios, merece con creces entrar aquí. Puede que no fuera una gran metrópolis, ni que fuera una gran población, pero durante más de dos siglos, Persépolis fue el epicentro del imperio persa, y la fastuosa capital, desde la que se llevaban a cabo los más sagrados rituales persas.
Una de las plazas de Persépolis.
Cuándo un emisario, de alguna provincia sometida entraba por las puertas de Persépolis, flanqueadas por grandes toros tallados en la piedra, cuándo miraba sus altísimos techos. de madera de cedro del Líbano, o sus paredes con coloridos ladrillos babílonicos, o sus detalles de lapislázuli de Sogdiana, cuándo un emisario contemplaba esto, sabía que estaba en el lugar indicado, de parte del imperio indicado.
Techos de Persépolis.
Los persas llevaron la arquitectura a otro nivel, tomando diseños de otros pueblos conquistados y aportando su toque especial, que los hacía mejor que los originales. Los persas ha sido famosos por su arte y refinamiento en dos ámbitos que en Persépolis se apreciaban claramente: la jardinería y el tejido de alfombras. Los jardines de la Tachara eran los más bellos de la ciudad, con un estanque, flores, nenúfares y exóticos árboles
Jardines de la Tachara.
Pero lamentablemente la gloria de Persépolis fue destruida por las tropas invasoras de los macedonios y Alejandro Magno.


Tebas.
El Antiguo Egipto no fue recordado por sus ciudades, sino por sus píramides, templos y tumbas. Como se ha dicho y se ha comprobado, los egipcios prestaban más atención en su muerte que en su vida, por lo cual sus ciudades no fueron grandes centros de comercio ni metrópolis superpobladas como las de Mesopotamia. Pero de las ciudades egipcias una si daba la talla para ser comparada con las ciudades mésopotamicas, Tebas.
Mapa de Tebas.
Tebas fue la capital de Egipto duranre los imperio Medio y Nuevo. Fue la ciudad egipcia más grande de la que se tiene registro, en ella estaban los templos más importantes de Egipto, el de Karnak dedicado a Amón, dios del Sol y el de Luxor, dedicado a su esposa, Mut. Se estima que su población pudo llegar a ser de más de 50.000 habitantes, un dato rídiculo comparado con las ciudades mesopotamicas, pero para ser egipcia, era toda una metrópolis.
Escena de la vida en Tebas.
Tebas se hizo famosa por sus templos, pero también por ser el hogar de los mejores artesanos del imperio. Cada vez que un faraón llegaba al poder debía agrandar los templos ya existentes o crear uno propio, esto dio lugar a que los templos de Tebas se hicieran inmensamente grandes, llegando a alcanzar Karnak una superficie ocho veces mayor a la ciudad del Vaticano, siendo el mayor templo egipcio.
Templo de Karnak.
Pero a pesar de haber sido el pueblo que construyó más a lo grande, los egipcios no se han hecho precisamente famosos ser letales en el campo de batalla. Luchaban casi desnudos, con armas rudimentarias y sin un adiestramiento militar completo. Mientras Egipto se encerraba en sus tradiciones, los mésopotamicos ya conocían el hierro. Esto asustaba a los egipcios, que aún así se negaban a modernizarse, así que debieron huir al sur, abandonando Tebas. Pero a pesar de esto en el siglo VII a.C los poderosos asirios conquistaron Egipto.


Alejandría.
La "Magna", la "Grande", así es como describían sus contemporáneos a Alejandría. Esta ciudad fue fundada por Alejandro Magno, durante su guerra contra Persia, pero cuándo esta ciudad llegó a su esplendor fue durante el reinado de una mítica mujer, Cleopatra. Durante el reinado de esta mujer Alejandría sería el centro de comercio y poder del Mediterráneo, compitiendo con la mismísima Roma. Su población fue desmesurada, registrando los escritos que llegó a tener cerca de un millón de habitantes.
Mapa de Alejandría.
La gran Alejandría tenía maravillosos edificios para el deleite de sus habitantes, pero el edificio que hoy en día más atrae de esta ciudad es su faro. Alejandría era la ciudad portuaria más importante de todo el mundo y como tal debía tener un puerto digno de dicho título, pero las aguas del Mediterráneo son traicioneras y si los marinos querian llegar sanos y salvos a Alejandría debían guiarse por algo, ese algo era el faro.

Llegando a tener una altura de más de 100 metros, fue la séptima maravilla del Mundo Antiguo, tenía un complejo sistema de escaleras por las que subían bueyes transportando madera, para avivar la llama de la torre, ya que esta debía de estar encendida durante las 24 horas por la posible llegada de barcos.
Reconstrucción del faro.
Cleopatra llevo a esta ciudad a su edad de oro, una edad de oro que no duraría mucho, pues en aquella época Roma estaba conquistando a todo los estados independientes del Mediterráneo y Egipto no sería una excepción. Así pues Cleopatra se suicidó y la gran Alejandría pasó a manos romanas.

Como ya hemos visto en Mesopotamia y Egipto la fastuosidad y magnificencia de las ciudades era un hecho, ellos llevaron la urbanización a un grado superior, un grado que más tarde europeos explotarían, pero eso ya es otra historia...     




miércoles, 10 de diciembre de 2014

EL GRAN IMPERIO PERSA PARTE 6, EL ADIÓS.

Todo tiene un principio, un vuelo y como no un final. El imperio persa no sería una excepción...
Tras la muerte del gran rey Artajerjes, el imperio persa se sumiría en una decadencia de la que ya no podría salir.

Las intrigas palaciegas acababan con los reyes, usurpadores llegaban al poder, matanzas envenenamientos, los palacios persas eran verdaderos campos de batalla, si uno era rey lo tenía difícil para sobrevivir en el trono.

Mientras, en Grecia, los griegos se están dando cada vez más cuenta de que el imperio persa es cada vez más débil. Pero los griegos no tienen tiempo para pensar en Persia, están demasiado inversos en una guerra entre ellos. Pero en el siglo IV a.C un hombre estaba unificando Grecia, este hombre es Filipo II.
Retrato de Filipo II.
Este hombre provenía de Macedonia, región del Norte de Grecia, que había estado bajo dominio persa durante mucho tiempo, pero tras lograr su independencia en la II Guerra Médica, era imparable. Desde siempre los griegos del Sur habían estado burlándose de los macedonios porque los consideraban inferiores en cuánto a cultura.

Pero llegado el siglo IV a.C un rey cambiaría todo esto. Reunió un gran ejercito al que entrenó con nuevas tácticas de guerra. Al acabar el entrenamiento de estos guerreros los llevó hacia el sur, a la gran Tebas. Tebas era por aquella época era la mayor metrópolis de Grecia. El ejercito macedonio aplastó a los tebanos, ya nada podía pararles...
Reino de Macedonia antes de las conquistas de Filipo II.
En el 336 a.C murió asesinado el gran Filipo, tras él le sucedería su hijo Alejandro. En este año el joven Alejandro tenía 20 años, pero a pesar de ser tan joven demostraría al mundo que a pesar de ser tan joven tenía un increíble potencial.

Todo comenzó con una misión de rescate. Hace unos años unos 10.000 soldados griegos se adentraron en el inmenso imperio persa, y fueron capturados y aprisionados por el entonces rey de Persia. Filipo II estuvo preparando el rescate, pero su repentina muerte, lo impidió.

Pero en verdad Alejandro quería conquistar el imperio persa. Partió con un ejercito de 40.000 hombres hacia Persia. Su primera batalla fue en el río Gránico, allí estuvo a punto de morir, pero su fiel amigo Clito lo salvó de aquel horrible destino.

Tras esta victoria las ciudades de Asia Menor se rindieron por miedo a Alejandro, Más tarde pasó el invierno en la ciudad de Gordión, allí se encontraba el antiguo carro real con un complicado nudo difícil de deshacer. El oráculo de la ciudad dispuso que aquel que desatara el nudo sería rey de toda Asia, ante esta situación Alejandro desenfundó su espada y simplemente lo cortó, más tarde hubo una tormenta eléctrica, aquello significó que Zeus estaba de su parte.
Alejandro cortando el nudo de Gordiano.
Tras esto Alejandro se volvió imparable, en Siria se concentraba el ejercito persa dirigido por el mismísimo rey Darío III, mientras tanto en el mar, la flota persa estaba rondando el Egeo, aquello supondría un peligro para Alejandro, pero la victoria en Isos, sobre Darío III, destruyó todas las esperanzas persas de invasión. Aquella noche Darío dejó sus armas y su manto púrpura (color real para los persas) en el campo de batalla y salió huyendo.

Darío lo tenía difícil con el ejercito de Alejandro conquistando su imperio, debía de hacer algo ya. Decidió hacer tratos con Alejandro, cediendo propiedades, pero nada de esto convencía al joven rey. Mientras el rey huía su familia fue capturada en el interior de una lujos tienda, allí la familia real se preparaba para lo peor. 

Pero no fue esto lo que les esperó Alejandro los trató como a amigos y se sorprendió ante la belleza de las mujeres persas, pero fue Estateira, ña bella hija de Darío quién lo encandiló.
Dibujo idealizado de Estateira, hija de Darío.
Sí Alejandro no aceptaba las condiciones de Darío debía prepararse para le guerra. Todo el grueso del ejercito persa se concentraba en la llanura de Gaugamela, esta sería la batalla final, la decisiva, aquí Alejandro debía encontrarse con su destino, la muerte, o la gloria.

El 1 de Octubre del 331 a.C  los dos ejércitos se vieron las caras. El ejército persa, con 250.000 soldados y el ejército macedonio con 47.000 soldados. Pero aquellos aterradores detos no intimidaron a Alejandro, él estaba dispuesto a vencer.

La batalla acabó con un rotundo éxito macedonio, sería considerada el mayor logro de Alejandro, tras esto el imperio persa oficialmente ya había caído. Todas las capitales persas ya estaban bajo dominio macedonio. Pero de todas ellas una ciudad causó tal asombro en Alejandro, que la convertiría en su capital: Babilonia.

Alejandro acostumbrado a las simples, aunque elegantes ciudades griegas, se asombró ante la majestuosidad, grandeza y poderío del Oriente. Al pasar por la puerta de Ishtar, se quedó asombrado, esta se alzaba elegante, majestuosa, brillante, azul. La ancha calle procesional, los increíbles palacios, los jardines colgantes y la torre de Babel. Nunca antes ningún griego había visto algo parecido.
Alejandro pasa por la puerta d Ishtar.

Alejandro en su entrada triunfal

Babilonia en aquella época

Alejandro contempla Babilonia.
Mientras Alejandro descansaba en Babilonia, Darío y el resto de su ejército huían a refugiarse a los territorios que aún le quedaban al ya derrotado rey. Después de su descanso en Babilonia, Alejandro decidió seguir con su conquista, pero juró que volvería a Babilonia y la convertiría en la capital de su gran imperio.

Después de conquistar Susa la gran capital y apoderarse de las riquezas de esta decidió fijar su punto de mira en una ciudad, Persépolis. En esta época la ciudad era más grande que nunca, sus palacios, más y más grandiosos, Alejandro decidió celebrar aquí una gran fiesta, que sería lamentablemente recordada por siempre.
Entrada de Persépolis en aquella época.
 Sí en Babilonia reinaba la grandiosidad y la exuberancia, en Persépolis reinaba la elegancia y la belleza, pero Alejandro, ebrio por el alcohol, no pudo darse cuenta y cometió un gran error. La noche transcurría y los habitantes de la ciudad (en su mayoría críados, eunucos y concubinas) intentaban satisfacer a los ebrios y brutos macedonios. Aquella gente los encontró toscos e incultos, pero las mujeres persas debían sacar sus mejores armas, si querían ganarse el favor de sus nuevos gobernantes. Las mujeres griegas eran mujeres bellas, pero no sabían nada del mundo, vivían encerradas es sus casas, pero las mujeres persas, con sus negras y rizadas cabelleras y miradas verde esmeralda, hipnotizaron a los griegos.

Los griegos borrachos, estaban contando sus batallas, pero surgió un tema delicado, la quema de Atenas por Jerjes en la II Guerra Médica. De pronto, el ebrio Alejandro propuso la descabellada idea de  quemar Persépolis, a modo de venganza. Aquello fue nefasto, la gran ciudad de los palacios ardía como Troya, (desde luego a los griegos se les daba bien quemar ciudades) aquello rompió los ya dolidos corazones persas.
Alejandro quemando los palacios de Persépolis.
Mientras la gran ciudad de los palacios perecía en llamas, el destronado rey Darío moría asesinado en Ecbatana. Alejandro sabía que Darío murió defendiendo sus intenciones y sabiendo de la nobleza de este, honró su muerte y persiguió a sus enemigos.

Ahora a Alejandro le esperaba una de sus batallas más difíciles, la Batalla de la Puerta Persa. La resistencia persa se negaba a que unos usurpadores les arrebataran su tierra, y lo demostrarían en esta batalla. La resistencia persa, dirigida por el sátrapa, (gobernador de una provincia) Ariobarzanes, y el ejército macedonio, dirigido por el mismo Alejandro. Se esperaba que esta resistencia fuera fácilmente vencida, pero los corazones persas ardían, querían sangre y venganza. Consiguieron mantener al ejército macedonio a raya por 30 diás, pero Alejandro descubrió una ruta para rodear a los persas, y vencerlos. 

Esta batalla sería conocida como las Termópilas persas. Tras esto el imperio persa se destruyó totalmente. Alejandro siguió conquistando mundo, hasta morir, como juró en Babilonia.

Persia, el imperio del fuego, el mayor imperio que el mundo hubiera visto, había caído, pero por mucho que Alejandro quisiera nunca pudo apagar la llama persa, dejó una chispa, una chispa que luego se convertiría en un fuego. Esta no sera la última vez que hablemos de los persas, pero eso ya es otra historia...